Junior sufrió, empezó perdiendo, vivía una pesadilla, estaba al borde de la eliminación de la Copa Libertadores, pero sacó su coraje, le dio vuelta al marcador contra Independiente del Valle de Ecuador, lo goleó 4-1, y con un Carmelo Valencia que pasó del infierno al paraíso, que era el condenado y terminó ovacionado, con un triplete de lujo.

Las cosas arrancaron mal. Carmelo, que fue titular por encima de Rangel (ante la ausencia de Borja), estaba de pelea con el arco. Primero falló una de esas opciones ideales para los delanteros, encarando y rematando mal, muy mal, a la salida del portero.

Y mientras en Junior se lamentaban por ese despilfarro, llegó un ataque voraz del equipo ecuatoriano, con su fórmula letal, abriendo la cancha y explotando en velocidad con Murillo, que dejó en el camino al pobre Rosero, y cuando encaró a Viera, cruzó la pelota para Gabriel Torres, quien puso el 0-1. Iban 24 minutos y Junior ya perdía en casa, y sufría.

Para colmo de males, Carmelo volvió a rabiar con la pelota. Otra vez le quedó en los pies, servidita para que la empujara, y la empujó, pero mal, muy mal, lejos. Entonces en Junior se cogían la cabeza; cómo era posible que el delantero fallara semejante banquete de oportunidades. Quizá el DT Amaranto Perea ya pensaba en la inevitable variante y los hinchas lo acribillaban.

Pero Carmelo preparaba su redención. Y de qué manera. Cuando se acababa el primer tiempo, hubo un tiro de esquina de Sherman (que reemplazó a Teo), un cabezazo de Rosero, Dídier Moreno intentó rematar y no pudo, y otra vez le quedó la pelota, como por atracción, a Carmelo, que esta no falló, y ese fue el 1-1 para ir al descanso con tensión, pero con cierto alivio.

Y si alguien esperaba que Carmelo se quedara en el vestuario, pues se equivocó. El delantero regresó a la cancha queriendo más desquite. Y en solo 10 minutos sus ruegos tuvieron respuesta. Carmelo recibió esa pelota que siempre lo buscaba y volvió a definir, ya con serenidad, como si hubiera recuperado la confianza. Así que Junior se puso arriba 2-1. Pero la noche de Carmelo era joven. Al minuto 74 volvió a recibir el balón, giró y definió con precisión, 3-1.

Junior pasó del sufrimiento a la gloria, porque le pasó por encima a un rival que era peligroso, el equipo de moda, el que amenazaba en el Metropolitano. Faltaba más, Hinestroza hizo el cuarto, y así Junior ganó, goleó y sigue en la pelea, con 6 puntos.  

En el otro juego del grupo, el Flamengo, que tenía 7 ausencias por covid-19, derrotó y eliminó al Barcelona de Ecuador (1-2).

Por elradar

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